El peligro de las dietas de 1.200 calorías y el cardio infinito
Cuando recortas drásticamente las calorías y te pones a correr 5 días a la semana, tu cuerpo entra en un estado de alarma biológica. Tu cerebro no sabe que quieres lucir bien el fin de semana; tu cerebro interpreta que hay una hambruna en tu entorno.
¿Cuál es su respuesta adaptativa? Deshacerse del tejido que más calorías consume para mantenerte viva: el músculo. Al mismo tiempo, tu tiroides reduce la producción de hormonas metabólicas activas, tu sensación de hambre se dispara y tu nivel de actividad espontánea (el NEAT) cae en picado.
El resultado es el clásico perfil de 'delgada con flacidez' (o skinny fat): una persona con un peso corporal bajo pero con un porcentaje de grasa relativamente alto y sin tono muscular visible.
Cada vez que haces una dieta extrema y pierdes músculo, tu metabolismo basal se reduce. Cuando vuelves a comer con normalidad, tu cuerpo quema menos calorías que antes y recuperas el peso en forma de pura grasa.

