El gran mito: ¿Por qué las pesas no te van a hacer parecer un hombre?
Es la duda número uno que me trasladan las alumnas cuando empiezan a entrenar conmigo: «Isa, quiero tonificar y endurecer, pero no quiero ponerme ancha ni que me crezcan demasiado los hombros o las piernas».
Vamos a desmentirlo desde la biología: para desarrollar una masa muscular desmedida o 'masculina', se requieren cantidades masivas de testosterona (una hormona que las mujeres producimos en niveles entre 15 y 20 veces inferiores a los hombres), años de superávit calórico estricto y una genética muy particular.
Cuando una mujer levanta peso adaptado a su nivel, lo que ocurre bajo la piel es fascinante: el músculo gana densidad y firmeza, la grasa subcutánea disminuye y la postura se alinea. El resultado visual no es un cuerpo voluminoso, sino lo que comúnmente llamamos 'un cuerpo tonificado, firme y armónico'.
Mito: 'Las pesas te ensanchan y el cardio te estiliza'. Realidad: El cardio quema calorías durante la sesión, pero el entrenamiento de fuerza construye tejido muscular activo que eleva tu gasto calórico las 24 horas del día, incluso mientras duermes.

